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PUEBLA DE LA SIERRA-LA CENTENERA (CIRCULAR)

FICHA TÉCNICA
TIPO: Circular
NIVEL: Alto
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 1.126 m 
PUNTO MÁS ALTO: La Centenera (1.809 m)
INICIO: Puebla de la Sierra (área recreativa La Tejera-parque de avellanos)
FINAL: Puebla de la Sierra (área recreativa La Tejera-parque de avellanos)
TIEMPO: 9-10 h
DISTANCIA: 22,17 km
NOTA: Para esta ruta se recomienda el uso de bota alta 


La Sierra del Rincón es un territorio montañoso situado en Madrid, entre los macizos de Ayllón y Somosierra. Incluye cinco municipios: Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón, La Hiruela y Puebla de la Sierra. Tiene abundantes formaciones boscosas de roble melojo y pino silvestre, bosques de ribera muy bien conservados y el Hayedo de Montejo de la Sierra, el único hayedo de la Comunidad de Madrid.  Fue declarada Reserva de la Biosfera en el año 2005.
 
La ruta comienza a las afueras de Puebla de la Sierra, en el aparcamiento situado en el área recreativa La Tejera, en un parque de avellanos junto al río Puebla, al lado de la M-130, una carretera estrecha pero con unas vistas estupendas. 
 
Sierra del Rincón
Río Puebla a su paso por el área recreativa La Tejera.
Hay que avanzar en paralelo al río y en dirección hacia el pueblo. A la derecha, en la ladera de la montaña, descubriremos un tinado, una construcción a modo de corrales, para el ganado. Tenemos que ascender por la montaña dejando el tinado a la izquierda, hasta llegar a una pista forestal en la que doblaremos hacia la derecha, quedando el pueblo a nuestra espalda.
 
Tinados de Casillas de la Ciquiruela
Algunos kilómetros después encontraremos una curva muy cerrada a la izquierda y una pradera a la derecha. Desde la pradera hay una buena vista sobre Puebla de la Sierra.
 
Puebla de la Sierra
 Tenemos que girar a la izquierda, siguiendo la curva cerrada, y después continuar recto, hasta encontrar una bifurcación (hay un arca pintada de blanco en el suelo) donde debemos desviarnos hacia la derecha, abandonando la pista forestal y entrando en un sendero que va descendiendo hasta llegar a un arroyo. 
 
 
 
El sendero es estrecho y en algunos tramos está casi impracticable por la abundante vegetación. Una vez pasado el arroyo encontraremos una pista bastante empinada que se abre paso entre los pinos y que describe una trayectoria recta. Hay que subir por ella hasta llegar a la pista forestal y una vez aquí, girar a la derecha. El camino llanea ahora un poco. Unos kilómetros más adelante alcanzaremos una garganta que queda a nuestra izquierda, la Garganta del Portillo. Avanzamos unos metros por la pista, hasta donde se encuentra una suerte de cortafuegos a la izquierda, con bastante inclinación, por el que hay que subir. 
 
 
 
Una vez alcanzado el Collado de las Portilladas, veremos enfrente la provincia de Guadalajara y a nuestra izquierda el pico de La Tornera (1.865 m). 
 
La Tornera
Giraremos hacia la derecha, atravesando una pradera y siguiendo lo que sería la divisoria entre las dos provincias (realmente no hay una separación física). Empezamos a subir entre el berrocal, buscando La Centenera y trepando por las piedras en algunos momentos. Este tramo no está muy bien marcado, así que habrá que tirar de intuición y sentido común. Al llegar a lo alto de esta primera cuesta veremos que hay un camino que va hacia la izquierda, en dirección a una peña con un hito hecho de piedras en lo alto, y otro hacia la derecha que conduce hasta La Centenera. Desde esa peña hay una buena vista sobre el parque natural Sierra Norte de Guadalajara, así que se puede ir hasta allí y luego deshacer lo andado para volver hacia La Centenera o Peña Centenera (1.809 m).
 

La Centenera, al fondo
Vértice geodésico en La Centenera
Continuamos recto. La ruta va cresteando algunas cimas: Cerro Concha (1.775 m), Loma Concha... siguiendo la divisoria entre las dos provincias.
 
Valle de la Puebla
Pico de La Cabra, al fondo, y a la derecha La Tornera.



 
La Tornera, a la izquierda, y Sierra de Ayllón, al fondo
Parque natural Sierra Norte de Guadalajara
Después hay que torcer a la izquierda, siguiendo esa misma divisoria, en dirección hacia el Cerro de la Torrecilla. Cruzamos una pista forestal y seguimos recto. Cuando hayamos subido al alto de Somosierra hay que encontrar un sendero que sale hacia la derecha y que desciende hacia el Collado de la Pinilla, donde hay un cruce de pistas. A nuestra derecha un camino desciende hacia el barranco La Miel del Medio. Ahí encontraremos el GR-88, una variante del GR-10, una ruta que recorre prácticamente toda la Sierra de La Puebla. Este tramo es estrecho pero muy bonito y va siguiendo la ladera de la montaña, atravesando algunos arroyos, en paralelo al río Puebla y a la carretera M-130, hasta llegar al Puente del Portillo, donde pasa por encima del arroyo del mismo nombre. Siguiendo un poco más por ese sendero enlazamos con la pista forestal que nos ha de llevar hasta el punto de origen.

PUERTO DE LA PUEBLA-ALTO DEL PORREJÓN-LA TORNERA (CIRCULAR)

FICHA TÉCNICA
TIPO: Circular
NIVEL: Alto
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 744 m
INICIO: Parking del Puerto de la Puebla (carretera M-130)
FINAL: Parking del Puerto de la Puebla (carretera M-130)
TIEMPO: 7 h
DISTANCIA: 17,86 km
NOTA: Para esta ruta se recomienda el uso de bota alta 
 
 
 
La Sierra del Rincón es un territorio montañoso situado en Madrid, entre los macizos de Ayllón y Somosierra. Incluye cinco municipios: Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón, La Hiruela y Puebla de la Sierra. Tiene abundantes formaciones boscosas de roble melojo y pino silvestre, bosques de ribera muy bien conservados y el Hayedo de Montejo de la Sierra, el único hayedo de la Comunidad de Madrid.  Fue declarada Reserva de la Biosfera en el año 2005.
 
Nuestra ruta se inicia en el aparcamiento situado en lo alto del Puerto de la Puebla, donde hay un mirador con unas vistas privilegiadas hacia ambos lados de la montaña. Si miramos hacia el lado que da a Montejo, debemos tomar un sendero que sale a la derecha del mirador y empezar a subir por la cuerda de la montaña. Lo primero que alcanzaremos será el Cerro de Montejo, donde veremos una caseta.
 
 

Como el itinerario propuesto transcurre en buena parte de su recorrido por la cuerda de la montaña, vamos a poder disfrutar del paisaje excepcional que hay en ambas vertientes. En general el camino es visible durante casi todo el recorrido, si bien en algunos tramos habrá que buscar hitos de piedra. Es un paisaje con pocos árboles y con abundancia de roca de pizarra.
Siguiendo el cordel llegaremos hasta el Alto del Porrejón (1.824 m). 
 
 
 
De vez en cuando nos vamos a topar con roquedales en el camino, con piedras de pizarra, a menudo con bordes afilados, por los que en determinados casos habrá que trepar. Dependiendo de la época del año, podemos encontrar también restos de nieve que pueden dificultar nuestro avance. Al otro lado del valle de la Puebla podemos ver otra cima, la Peña de la Cabra (1.831 m).
 
 
A partir de aquí el camino transcurre en paralelo al límite que separa Madrid y Guadalajara, una valla alambrada que no está en buen estado y que permite, si es necesario, pasar de un lado a otro.
 

 
La siguiente cima que alcanzaremos será Peña Hierro (1.743 m). Después descenderemos hasta el Collado de las Palomas para volver a ascender después hasta Cabeza del Estilo y posteriormente Pinhierro. 
 
 
 
En Pinhierro el camino se bifurca: hacia la izquierda se llegaría hasta Cabeza del Viejo; siguiendo de frente, que es la dirección que debemos tomar, descenderemos hasta Collado Llano. En el fondo, a la derecha, se ve La Tornera.

Peña Hierro en el centro. Al fondo, a la izquierda, Cabeza del Viejo, y a la derecha, La Tornera
 
 
 
Posteriormente pasaremos junto a El Chimorro, que dejaremos a nuestra derecha.
El último tramo de esta primera parte montañosa nos conducirá después de un duro ascenso hasta lo alto de La Tornera. Cuando estemos muy cerca de ella, hay que realizar la última subida por el lado izquierdo, una cuesta llena de piedras de pizarra. 
 
 
 
Alcanzado el vértice geodésico de La Tornera (1.865 m), las vistas son inmejorables.



 
El camino de regreso es por la misma ruta, siguiendo el cordel de la montaña, hasta llegar a Collado Llano. Cuando empecemos a ascender tomaremos un sendero que sale a la izquierda y que está señalizado por un hito de piedra (otra posibilidad sería deshacer lo andado y volver exactamente por el camino de ida).
 
 
 
Bajando por la vertiente de la montaña, el sendero se convierte algo más adelante en una suerte de pista de tierra. Encontraremos un cruce con otra pista: debemos tomar hacia la derecha. Más adelante, veremos una nueva bifurcación donde debemos torcer a la izquierda, buscando el descenso, hasta llegar a una pista de tierra, ancha y en buen estado. Ahí giraremos hacia la derecha.
Unas decenas de metros después encontraremos una nueva bifurcación. A la derecha la pista asciende hacia el Collado de las Palomas. Debemos tomar el camino a la izquierda. Esta parte de la ruta es más suave que la que va por lo alto de la montaña. Es prácticamente llana, transcurre entre pinos silvestres y va recorriendo la ladera en dirección al punto de partida. 
 
 
 
A nuestra izquierda, en la lejanía, queda Puebla de la Sierra.
 

 
La pista de tierra termina en la carretera M-130. Aquí debemos girar a la derecha y caminar por el lado izquierdo, más allá del quitamiedos y en paralelo a él. El recorrido ascendente de la carretera es zigzagueante, por lo que se recomienda ir atajando en las curvas.

EMBALSE DE LA JAROSA-MIRADOR DE CUELGAMUROS (CIRCULAR)

FICHA TÉCNICA
TIPO: Circular
NIVEL: Alto
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 754 m
INICIO: Parking junto al muro del embalse de La Jarosa
FINAL: Parking junto al muro del embalse de La Jarosa
TIEMPO: 8 h
DISTANCIA: 19,87 km
 
 
 
La ruta se inicia en el parking que está junto al muro del embalse de La Jarosa, en el valle de La Jarosa, dentro del término municipal de Guadarrama (Madrid). La Jarosa es el embalse más pequeño de la sierra de Madrid, con una capacidad de 7,2 hm³ y una superficie de 55 hectáreas, y está incluida en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama.
A veces, cuando se llena ese parking, la policía local corta el acceso. En ese caso habría que dejar el coche en la zona de las urbanizaciones de La Jarosa y llegar hasta el embalse andando, subiendo una cuesta bastante larga por la carretera de La Jarosa.
Continuamos andando por la carretera que transcurre paralela, por la derecha, al muro del embalse. Al llegar al otro extremo, el camino se bifurca. Hemos de tomar recto y empezar a ascender por una pista de asfalto que se abre entre el bosque. Nuestra ruta transita durante buena parte del itinerario por esta carretera, por la que aparte de senderistas circulan también ciclistas, por lo que habrá que tener cuidado con ellos, especialmente en las pendientes. 
 
© Javier Serrano
Al llegar al primer cruce debemos seguir en diagonal, hacia la derecha, por un camino de tierra. Se trata de la denominada «vereda del agua», llamada así porque era el punto de captación de agua de arroyos y manantiales de la zona destinados al municipio cercano de Guadarrama (de hecho, todavía es posible ver cañerías de cerámica). Esta senda está señalizada con las habituales rayas horizontales, blanca y verde. En seguida ese camino se bifurca en dos: hay que ir por la izquierda. Seguimos ascendiendo suavemente entre encinas, enebros, aromáticas jaras y pinos. Desde aquí se puede ver la cruz del Valle de los Caídos.
Antes de encontrarnos con un cruce que comunica de nuevo con la carretera que habíamos abandonado, veremos un sendero que sale a la izquierda y se aproxima hasta el arroyo de Matalachina, donde hay una pequeña cascada, La Chorrera.
 
© Javier Serrano
En el cruce de la pradera del Horcajo, tomamos la carretera hacia la izquierda. Aquí se inicia una serie de cuestas bastante pronunciadas. No hay que abandonar la carretera en ninguno de los cruces. Salvadas esas cuestas, la ruta continúa llaneando en el marco de un paisaje espectacular de pinos y jaras; en las zonas cercanas a los arroyos podemos ver ejemplares de acebos.
 
© Javier Serrano
En algunos tramos del trayecto si miramos hacia la izquierda podremos ver, más allá del embalse de La Jarosa, al fondo, la Sierra de Guadarrama.
 
© Javier Serrano
© Javier Serrano
Después de varios kilómetros llegaremos a una pradera donde hay un cruce. Si giráramos hacia la izquierda, siguiendo la señal, enlazaríamos con la ruta del «bosque plateado», denominado así por la gran presencia de pinos laricios (pinus negra) que hay en la zona, con su característico color grisáceo blanquecino en el tronco que le da el tono plateado al recibir la luz del sol. El pino laricio es muy escaso en la Sierra de Guadarrama, algunos de los que hay aquí tienen más de 500 años de antigüedad y varios ejemplares han sido incluidos en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid. Si avanzamos un poco en esa dirección, llegaremos hasta un mirador con vistas hacia el embalse de La Jarosa. En ese mirador se ubica el Pino de la Fuerza de la Vida, un pino laricio que surge entre las grietas en las rocas.
 
Tronco de pino laricio © Javier Serrano
 En este punto debemos torcer a la derecha y empezar a ascender por un camino bastante pedregoso hasta alcanzar la cuerda de la montaña. 
 
© Javier Serrano
Una valla metálica divide las dos provincias: Madrid y Ávila. Tenemos que atravesar una puerta metálica.
 
© Javier Serrano
En seguida, en el lado abulense veremos el GR-10. Giramos a la izquierda y avanzaremos en paralelo a la valla metálica que quedará a nuestra izquierda. Las condiciones climáticas son más duras en esta zona, por el frío, el viento y la presencia de nevadas. Es por ello que escasea la vegetación, hay pocos pinos y muchos de ellos están deformados o muertos, adoptando curiosas y bellas formas. 
 
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Mónica F. Ferreras
Un poco más adelante, en una curva a la izquierda, nos toparemos con un berrocal a la derecha del GR-10, a unas decenas de metros, que constituye un mirador natural con vistas espectaculares hacia el valle Enmedio.
 
© Mónica F. Ferreras
Valle Enmedio (Ávila) © Javier Serrano
El camino prosigue en paralelo a un muro de piedra que sustituye ahora a la verja metálica, haciendo de límite. Unos kilómetros después llegaremos a la zona del Mirador de Cuelgamuros. Para acceder a él, tenemos que encontrar un hueco en el muro de piedra y después caminar por una pradera, siguiendo un sendero no muy claro, buscando las rocas del mirador. Si se quiere, se puede trepar a lo alto de esas rocas, pero no es necesario: si seguimos el sendero, se puede rodear el roquedal por el lado izquierdo hasta llegar al otro lado, donde hay una pradera entre canchos que ofrece una vista inmejorable sobre el complejo del Valle de los Caídos (*).
 
Valle de los Caídos © Javier Serrano
Toca deshacer lo andado. En el camino de vuelta, llegaremos a un punto en el que hay que atravesar la valla metálica y pasar al lado madrileño. Esta parte está muy mal marcada. Debemos avanzar por un sendero algo difuso hasta encontrar un cortafuegos, este sí claramente marcado. Descenderemos por él en dirección hacia el embalse de La Jarosa. Este cortafuegos, que se cruza con la carretera en dos ocasiones, es el camino más corto, pero no el más cómodo para nuestras piernas, por lo que si no se quiere seguir bajando por él se puede optar por tomar la carretera en el segundo cruce, ya sea por la derecha o por la izquierda pues ambas direcciones van a parar al mismo punto que el final del cortafuegos: el merendero de La Jarosa, junto al embalse del mismo nombre. Una vez aquí hay que ir hacia la orilla y al llegar a una valla metálica que delimita el embalse, girar hacia la izquierda y seguir la sinuosa carretera que va bordeándolo, hasta alcanzar de nuevo el muro de la presa. Lo cruzaremos otra vez, en sentido contrario, para llegar hasta el parking del inicio.
 
(*)  El monumento denominado Valle de los Caídos está situado en el valle de Cuelgamuros, en el municipio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Está formado por una basílica católica, una abadía y un cuartel. Tiene una superficie de 30.000 metros cuadrados y cuenta también con una hospedería, una escolanía y una biblioteca especializada en materia religiosa.
El dictador Franco lo mandó construir en 1940 con la intención de enterrar en él a todos los caídos durante lo que él denominaba «Gloriosa Cruzada», incluido él mismo y José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, si bien más adelante se trasladaron allí también los cuerpos de miles de republicanos, sin permiso de sus familias. Actualmente yacen en el mausoleo 33.833 personas de ambos bandos de la Guerra Civil. Fue construido principalmente con mano de obra de presos políticos republicanos y también de algunos trabajadores contratados entre 1940 y 1958. En su diseño participaron los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez. La simbología fascista está muy presente en el monumento. En 2019 el cuerpo del dictador Franco fue exhumado del mausoleo y trasladado a un cementerio. La ONU recomendó convertir el monumento en un lugar de memoria.

PUERTO DE LA MORCUERA-ALAMEDA DEL VALLE (CIRCULAR)

FICHA TÉCNICA
TIPO: Circular
NIVEL: Fácil
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 765 m 
INICIO: Aparcamiento cerca del Puerto de la Morcuera
FINAL: Aparcamiento cerca del Puerto de la Morcuera
TIEMPO: 6 h
DISTANCIA: 23,24 km 
 

 
En el puerto de La Morcuera hay varios puntos donde se puede aparcar el coche. Si no se puede dejar en el aparcamiento que hay al inicio de la ruta (que sería el lugar ideal), se puede aparcar en alguno de los otros tres que hay antes de llegar a ese punto y luego caminar un poco.
© Javier Serrano
Esta ruta no tiene demasiada dificultad, salvo un pequeño tramo pedregoso y los casi 24 kilómetros entre la ida y la vuelta. Se inicia en el aparcamiento indicado en el mapa, con una leve bajada hasta llegar al arroyo de Santa Ana.
© Javier Serrano
Nada más atravesarlo, comienza una fácil subida, entre pinos. El itinerario está marcado con las señales de un PR y del GR-10.
© Javier Serrano
Al alcanzar esta primera bifurcación hay que tomar hacia la izquierda, siguiendo la flecha que indica Alameda del Valle.
© Javier Serrano
Continuamos caminando por una pista llana, entre un bosque de pinos, dejando a nuestra izquierda unas hermosas vistas de las montañas de la Sierra de Guadarrama.
© Javier Serrano
Un poco más adelante nos encontraremos con un paso canadiense y un cortafuegos. Hay que atravesar ambos.
© Javier Serrano
Peñalara nevada, al fondo a la izquierda.
© Javier Serrano
En esta curva, tal y como indica la señal amarilla y blanca del PR que hay en el árbol, hemos de ir hacia la derecha, siguiendo ese mismo GR. A este punto volveremos, por el lado izquierdo, cuando regresemos, después de describir una ruta circular. 
© Javier Serrano
A medida que avanzamos y seguimos descendiendo, el bosque de pinos deja su lugar a un bosque de rebollos.
© Javier Serrano
Así aparecía el suelo, tapizado de hojas de rebollo.
© Javier Serrano
En esta parte, el camino es todavía fácil. Nos encontramos con algunos saltos de agua. Al fondo, se puede apreciar Alameda del Valle y el valle del río Lozoya.
© Javier Serrano
Bosque de rebollos, en primer término, y Alameda del Valle al fondo.
© Javier Serrano
En esta otra parte, el camino se torna pedregoso, dificultando la marcha. Es el tramo más difñicil del itinerario. Seguimos descendiendo y recreando la vista.
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
Al terminar el descenso y llegar al valle, la ruta llanea y transcurre entre praderas con ganado vacuno.
© Javier Serrano
© Javier Serrano
Unos kilómetros más y llegamos a Alameda del Valle. Se trata de un pueblo pequeño, ubicado en el valle del río Lozoya, con algunos bares y restaurantes, y la iglesia de Santa Marina, del s. XVI. Un puente atraviesa el río Lozoya. Nada más pasar dicho puente, a la derecha, hay una alameda con algunas mesas, que puede ser un lugar perfecto para comer. En el pueblo también hay un pequeño recorrido que rememora oficios ancestrales.
Regresamos por el mismo camino por el que entramos al pueblo, hasta llegar a una bifurcación, junto a un helipuerto. Aquí abandonamos ese camino, pues hay que tomar hacia la derecha, siguiendo la dirección que marca hacia la ermita de Santa Ana (3 km).
© Javier Serrano
Avanzamos en paralelo al arroyo de Santa Ana, que queda a nuestra derecha. Nos toparemos con una cruz dedicada a los pastores y agricultores de la zona, muy cerca de la ermita de Santa Ana, que se encuentra fuera del camino, aunque no lejos, a la derecha.
© Javier Serrano
Iniciamos una suave subida. A medida que nos vayamos acercando a la montaña, la pendiente se irá volviendo más pronunciada y podremos disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el valle, mientras atravesamos el bosque de rebollos.
Al fondo, a la derecha, se ve Pinilla del Valle y el embalse de Pinilla.
© Javier Serrano
© Javier Serrano
Finalmente, llegamos a la curva donde la ruta deja de ser circular, en el punto en que el robledal desaparece y vuelve el bosque de pinos. A partir de aquí la ruta vuelve a ser lineal, por la misma cómoda pista forestal del principio.