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PRÓXIMA SALIDA, SÁBADO 20 MARZO: CANENCIA-ABEDULAR DE CANENCIA-CHORRERA DE MOJONAVALLE


La ruta sale desde el pueblo de Canencia y llega, atravesando un inmenso pinar, hasta el puerto de Canencia. Durante el camino tendremos oportunidad de ver unos cuantos ejemplares de una especie de árbol muy poco frecuente en España: la secuoya. El camino continúa entre espectaculares vistas por el GR-10, el sendero de largo recorrido que atraviesa la península desde Valencia hasta Lisboa, y luego se desvía en dirección a la cascada de Chorrera de Mojonavalle. Después desciende hasta el bosque que transcurre junto al arroyo del Sestil del Maíllo, un bosque lleno de abedules pero donde también podemos encontrar otros árboles singulares, como tejos centenarios, acebos y robles. A continuación se asciende hasta Collado Cimero para volver a descender en paralelo al arroyo Canencia, en dirección hacia el pueblo del mismo nombre.

FICHA TÉCNICA
TIPO: Circular
NIVEL: Fácil
DESNIVEL POSITIVO: 591 m
PUNTO MÁS ELEVADO: 1.578 m
INICIO: Pueblo de Canencia
FINAL: Pueblo de Canencia
TIEMPO: 6-7 h
DISTANCIA: 19 km
HORA DE INICIO: 9.00
Durante el recorrido se respetará el protocolo anti-covid. Si es necesario, el grupo se dividirá en dos subgrupos de 6 personas.
La ruta incluye guía acompañante y botiquín de primeros auxilios.

PRECIO: 10 euros.

NÚMERO DE PARTICIPANTES: Un mínimo de 2 y un máximo de 11 (excluido el guía)

PROCESO DE LA RESERVA
1) Inscribirse en este evento pinchando AQUÍ
2) Para evitar cancelaciones de última hora será necesario el pago de la actividad por anticipado. La plaza no estará reservada hasta que no se haya realizado el pago (por Bizum o transferencia/ingreso) y confirmado (por Whatsapp).

FORMAS DE PAGO
- BIZUM - Teléfono destinatario: 619 117 434.
- Transferencia o ingreso bancario.
Incluir en concepto el nombre y apellidos del participante, y el nombre de la ruta.

TRANSPORTE
Si quieres ofrecer tu coche o necesitas que te lleven, avísalo y procuraremos poner en contacto a los participantes para compartir coche y gastos (5 euros/persona suele ser un precio razonable). Dentro de los coches también se respetará el protocolo anti-covid.

TELÉFONO DE CONTACTO: Javier: 619 117 434 

SENDA DE LAS TRES CRUCES DE FELIPE II - CASITA DEL TELÉGRAFO - PICO ABANTOS

FICHA TÉCNICA
TIPO: Circular
NIVEL: Bajo
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 726 m
INICIO: Parking El Escorial (avda. Carlos Ruiz)
FINAL: Parking El Escorial (avda. Carlos Ruiz)
TIEMPO: 5 h
DISTANCIA: 11,08 km
 
 
 
La ruta se inicia en San Lorenzo de El Escorial, en el parking situado en la avda. Carlos Ruiz. Caminamos en dirección hacia el centro de El Escorial, bajando la pendiente, y en el primer cruce doblamos a la izquierda, por la calle Pinar. Avanzamos unos metros y doblamos nuevamente a la izquierda, por el Camino de la Fuente de la Bola. Continuamos hasta el final y allí giraremos a la derecha, siguiendo la curva de la carretera, y continuaremos avanzando por esta calle hasta el cruce con la Calleja Larga. Doblamos a la izquierda, andamos unos metros y ya nos encontramos con el embalse de El Romeral a la izquierda.
A partir de aquí dejamos atrás el casco urbano. Entre pinos laricios iremos bordeando la valla metálica, dejando el embalse a nuestra izquierda. Nos encontraremos con un mirador que da hacia dicho embalse. Aparecen las primeras marcas del GR-10. Algo más adelante, a nuestra derecha quedará un parque con dos fuentes: la Fuente de la Teja y la Fuente de la Currutaca. En este parque hay árboles interesantes: cedro del Atlas, enebro de la miera, arce blanco, tilos, cerezo, castaño de Indias, pinsapo, olmo, castaño, chopo…
Un camino a nuestra izquierda nos permite bajar hasta el arroyo El Romeral. Lo atravesamos y continuamos por un camino paralelo al arroyo del Romeral, hasta llegar a una carretera que hace curva junto a un depósito. Seguimos rectos, junto al arroyo hasta alcanzar una pista forestal sin asfaltar. Ascenderemos por ella hasta llegar a un cruce, donde sale una nueva pista forestal a la izquierda. Entramos en ella y avanzamos unos metros. En seguida, al lado derecho, descubriremos un sendero con las marcas del GR-10. Por ese sendero iremos ascendiendo por la montaña, haciendo zigzags entre pinos laricios, piornos, retama negra, jara pringosa, cantueso, torvisco… A veces el camino, sobre todo en los cruces, no está del todo claro, así que habrá que tirar de sentido común e intuición. Este tramo de subida es el más duro de toda la ruta. En ningún momento debemos cruzar el Arroyo del Romeral. A medida que vayamos ascendiendo, el pino albar irá sucediendo al pino laricio.
Arribamos a lo alto de la montaña y nos encontramos con un claro. A la izquierda hay un roquedal que tiene unas vistas estupendas. Al fondo se puede ver la Cruz de Enmedio. Seguimos por la pista forestal todo recto, entre pinos. Se puede distinguir en el paisaje el escalonamiento del terreno practicado en el siglo XIX para la plantación del pinar. Alcanzamos una pradera que tiene una fuente en el centro: la fuente del Cervunal. Si avanzamos un poco más, en diagonal hacia la derecha, llegaremos hasta una pistal forestal. Giramos hacia la derecha y avanzamos unos centenares de metros. En una curva veremos que hay un camino que sale a la derecha y que conduce hasta la Casita del Telégrafo (funcionó como telégrafo usando el antiguo sistema de banderas). Desde aquí hay unas vistas muy espectaculares sobre San Lorenzo de El Escorial y Madrid. 

Casita del Telégrafo
Volvemos sobre nuestros pasos hasta la curva. Tomamos hacia la derecha, en diagonal. El sendero nos llevará hasta un roquedal en lo alto del pico Abantos (1.753 m), donde se encuentra una estación meteorológica, un vértice geodésico y una cruz blanca: la Cruz de Abantos. Desde aquí también hay muy buenas vistas. 
 
Cruz de Abantos
Seguimos caminando hasta toparnos con la esquina de un muro de piedra: es la Pared Maestra de Felipe II (o La Cerca), una cerca de piedra seca que el monarca mandó construir a finales del s. XVI y que rodeaba sus dominios para la caza (Territorio Histórico declarado Bien de Interés Cultural que abarca la mayor parte de los municipios de San Lorenzo de El Escorial y El Escorial).  Mide unos cuarenta y seis kilómetros y tiene una altura entre un metro y metro y medio. La Pared tenía diez puertas principales y otras secundarias. Años después, en 1793, Carlos IV ordenó construir una nueva pared para evitar que los animales pudieran escapar, elevando la altura de la pared hasta los 2,5-3 m, y levantando  unos saltaderos, amontonamientos de tierra que facilitaban la entrada de animales pero impedían su salida. Asimismo se fijaron unas normas que limitaban el acceso de transeúntes, bajo pena de multa, prisión o destierro.
El camino continúa hacia la izquierda, dejando el muro de piedra a mano derecha. Unos metros más adelante nos toparemos con el Mirador de Cuelgamuros, desde donde se puede ver el Valle de los Caídos. La pista continúa durante varios kilómetros en paralelo al muro de piedra hasta llegar al límite que separa la Comunidad de Madrid y la de Castilla-León.  
Algo después del mirador, descubrimos a nuestra izquierda una pradera. La atravesamos hasta llegar de nuevo a la pista forestal. Giramos hacia la derecha. Unos kilómetros más adelante, en el lado izquierdo, veremos la Cruz de Enmedio, de color blanco y con buenas vistas sobre El Escorial. 

Cruz de Enmedio y al fondo, las Machotas
Seguimos avanzando entre los árboles, en paralelo a la pista, hasta toparnos con un sendero que va hacia la izquierda. Lo tomamos y unos metros después encontraremos la Cruz de Rubens, bastante mimetizada con el paisaje, de hecho puede que haya problemas para encontrarla. 
 
Cruz de Rubens
Un poco más adelante hay un berrocal, que es el mirador de Rubens, llamado así porque se supone que desde aquí el pintor flamenco tomó apuntes para su cuadro del monasterio de El Escorial. Hay vistas hacia el monasterio pero también es un buen mirador hacia el otro lado, el oeste, donde se puede ver el puerto de San Juan de Malagón, el embalse de Tobar y al fondo la provincia de Ávila.
 
Embalse de Tobar
Iniciamos el descenso, buscando la carretera. De la primera curva cerrada hacia la derecha surge una senda que es la que seguiremos hasta el punto de origen, procurando llevar siempre una línea recta, a pesar de lo sinuoso del camino. Este tramo es realmente bonito, y es posible descubrir, entre otras especies, hayas y alerces. A medida que bajamos podemos disfrutar también de la vista del pico donde se sitúa en lo alto la Casita del Telégrafo. 
 
 
 
Llegaremos hasta un roquedal: el Mirador de los Alerces. Algo más adelante nos cruzaremos con una pista forestal. La cruzamos y seguimos descendiendo recto. Unos kilómetros más abajo encontraremos una segunda pista que también hay que cruzar y pasar por una puerta que queda en frente y hacia la derecha. Atravesando el bosque, alcanzaremos una carretera. La tomamos hacia la izquierda y en seguida llegaremos al parking del inicio.

EL PARDO-SENDA FLUVIAL DEL MANZANARES

FICHA TÉCNICA
TIPO: Lineal
NIVEL: Fácil
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 78 m
INICIO: Estación de metro Pitis
FINAL: Estación de metro Pitis
TIEMPO: 6-7 h
DISTANCIA: 11,59 km

Para llegar al inicio de esta ruta se puede ir en metro y bajarse en la estación de Pitis (línea 7), donde también llega el tren de cercanías. Si se llega en coche, se puede dejar por esta zona. Al salir a la superficie hay que tomar la calle Gloria Fuertes a la derecha, pasar una rotonda y luego nos encontraremos, a la derecha, la calle Menchu Ajamil. 
© Javier Serrano
La tomamos y pasaremos por debajo de la vía férrea y de la M-40. Continuaremos por el Camino de Vaijaroso, una pista que bordea unas infraviviendas, donde veremos algunas explotaciones ganaderas.
© Javier Serrano
Hay que ir en línea recta, buscando la tapia del monte de El Pardo que queda al fondo. Al alcanzarla, hay que tomar a la derecha, bordeándola hasta llegar a la carretera de El Pardo a Fuencarral. 
© Javier Serrano
 Desde esta zona tenemos una buena panorámica sobre la ciudad de Madrid.
© Javier Serrano
En el cruce giramos a la izquierda y caminamos por la carretera. Llegaremos a una puerta de entrada.
© Javier Serrano
La atravesamos y descubrimos ese enorme encinar que es el monte de El Pardo. En la curva encontraremos un camino que va por la derecha, en paralelo a la carretera. Tomamos ese camino. Algo después, la carretera tuerce a la derecha, debemos cruzarla y seguir en línea recta. Encontraremos indicaciones del GR-124. 
© Javier Serrano
A nuestra izquierda quedará una tapia que da al complejo de la Quinta del Duque del Arco, que cuenta con un palacio similar al de La Zarzuela, huerta y jardines. Al llegar a la esquina de esa tapia, hay un cruce.
© Javier Serrano
 Debemos ir en diagonal hacia la derecha, salvando una barrera.
© Javier Serrano
Continuamos recto por una pista hasta el mirador de Valpalomero, que en realidad son dos miradores con unas vistas bastante bonitas. En esta zona hay mesas para comer.
© Javier Serrano
© Javier Serrano
Retrocedemos un poco hasta un cruce de pistas. Hay que ir hacia la izquierda, bajando un poco de pendiente. Algo más adelante, veremos un nuevo cruce, aquí hay que tomar el camino de la derecha y seguirlo, sin abandonarlo, hasta llegar a la M-605, la carretera que une Madrid y El Pardo.
Sierra de Guadarrama © Javier Serrano
Madrid desde el monte de El Pardo © Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
© Javier Serrano
En la M-605 doblamos a la derecha e iremos atravesando la localidad de El Pardo, siguiendo la prolongación de la carretera. El Pardo no es demasiado grande, así que es difícil perderse. Al llegar a la iglesia de la Inmaculada Concepción encontraremos una plaza bastante animada. Aquí hay que girar hacia la izquierda, en dirección al puente de los Capuchinos. Si se quiere recorrer el tramo final de la senda fluvial del Manzanares, hay dos opciones: pasar el puente y luego girar a la derecha y seguir un sendero hasta llegar a la presa, bordeando el río Manzanares; o bien, girar a la derecha, antes de cruzar ese puente y remontar el río hasta llegar a la presa, donde hay una explanada habilitada como merendero. Al llegar a la presa no hay posibilidad de pasar a la otra orilla (hay una pista pero no está abierta al público). Se puede cruzar unos metros antes, por la pasarela de Mingorrubio. Sea cual sea la opción escogida, el sendero está perfectamente señalizado y es un bonito paseo entre olmos, chopos, encinas, alcornoques, sauces...
© Javier Serrano
Presa del embalse de El Pardo © Javier Serrano
Presa del embalse de El Pardo © Javier Serrano
Para volver al punto de partida habría que deshacer el camino descrito. Si no se desea caminar más, se puede optar por tomar un autobús hacia Madrid: el 601, hasta Moncloa, o el 602 hasta el hospital de La Paz.
Esta ruta se puede conectar con la senda fluvial del Manzanares y hacerla en su totalidad, o una vez dentro del monte de El Pardo (en la parte pública, no la privada) conectar con alguna de las dos rutas que hay: la senda Valpalomero o la senda Peñarrubia (o del Desaguadero) (PINCHAR AQUÍ).
El Pardo es un barrio que fue absorbido por Madrid en 1950. Sus principales puntos de interés son el Palacio Real de El Pardo, que fue una de las residencias de los reyes de España hasta Alfonso XIII y del dictador Franco entre 1940 y 1975, y el Palacio de la Zarzuela, residencia actual del rey. Uno de los habitantes más ilustres de El Pardo fue el pintor Franciso de Goya, que vivió en la localidad durante varios años.

SENDA FLUVIAL DEL MANZANARES

FICHA TÉCNICA
TIPO: Lineal
NIVEL: Bajo
DESNIVEL POSITIVO ACUMULADO: 20 m
INICIO: Carretera M-605, en el aparcamiento del club deportivo Somontes
FINAL: Carretera M-605, en el aparcamiento del club deportivo Somontes
TIEMPO: 3 h
DISTANCIA: 7,41 km 

Esta ruta, también denominada «corredor ambiental del río Manzanares», se inicia en el aparcamiento del club deportivo Somontes. Si no se puede dejar el coche ahí, hay otros aparcamientos en esa misma carretera, más hacia el norte.
Es una ruta muy fácil y muy lisa que transcurre en paralelo al río Manzanares, por tramos que alternan ambas orillas. Se trata de una zona rehabilitada y que se encuentra perfectamente marcada. La pista también es utilizada por ciclistas. Tiene una gran importancia desde el punto de vista ecológico. Entre la abundante flora, destaca la presencia de olmos, sauces, chopos, zarzas... En cuanto a la fauna, podemos toparnos con ejemplares de azulón, martín pescador, ánade, cotorra argentina, garza real, grajilla... En invierno se puede apreciar el vuelo migratorio de la gaviota reidora. En los alrededores de esta ruta, dentro de esa inmensa masa forestal que es el monte de El Pardo (el encinar más extenso de la Comunidad de Madrid), se pueden encontrar especies como el águila imperial, la cigüeña negra o el buitre negro.
Rodeando el restaurante Carpio Somontes, accedemos hasta la orilla del río Manzanares. 
 
 
A partir de aquí, podemos ir remontando el río, junto a su orilla. Hay un sendero estrecho, muy próximo al río, muy bonito pero con algunos tramos inundados (depende de la época del año). Luego hay otras dos pistas paralelas que también avanzan junto al río Manzanares; son más anchas y es por donde circula el grueso de los ciclistas y los paseantes. 
 
 
Algo más adelante, pasamos por debajo del puente por donde transcurre la vía férrea.
 
 
 
Avanzamos hasta llegar al pueblo de El Pardo, más concretamente hasta el puente de Los Capuchinos. A través de este puente se puede cruzar a la otra orilla. La carretera que sube nos llevaría hasta el convento Cristo de El Pardo. 
 
 
Nada más pasar el puente giramos hacia la derecha y por el sendero continuamos remontando el río. Ahora caminaremos dejando el Manzanares a nuestra derecha y por nuestro lado izquierdo quedará una valla metálica que limita un terreno de gran superficie que pertenece a Patrimonio Nacional y que es para uso exclusivo del rey (ese terreno sólo se abrió al público en tiempos de la Segunda República y si se busca en Googlemaps apenas hay información). En esta otra orilla la vegetación es ligeramente diferente: abundan los olmos y especies más propias de la dehesa, como la encina y el alcornoque, pudiendo encontrar ejemplares muy grandes y muy viejos. También hay chopos e incluso algún plátano de sombra. 
 

Nos encontraremos con un azud (del árabe: as sad, «barrera»), una presa derivadora que sirve para elevar el nivel del río y derivar parte del caudal. Está diseñado de tal modo que los peces pueden remontar el curso del agua.
 
 
Un poco más adelante, nos encontraremos una pasarela que permite cruzar el río de nuevo y que puede ser utilizada en el camino de vuelta (el día en que se hizo esta ruta esa pasarela estaba cerrada por el gran caudal de agua que llevaba el río). 
 

Seguimos por la misma orilla hasta llegar a la presa del embalse de El Pardo. Aquí se puede apreciar la enorme fuerza con que se libera el agua del embalse a través de una tubería. 
 
 
 En esta zona del final de la ruta se pueden ver unos olmos bastante espectaculares.
 

Desde aquí no se puede pasar a la otra orilla, así que, como la ruta es lineal, hay que retroceder por el mismo camino. Más adelante se puede pasar al otro lado por la pasarela o por el puente de Los Capuchinos.
Esta ruta transcurre muy cerca del monte de El Pardo, por lo que se puede conectar con otras que atraviesan dicho monte. Además, si se hace al atardecer, podremos contemplar hermosos crepúsculos.